Anoche ensoñe.
Había olvidado como se hacia y sentía. Pero anoche eso no importo.
Cerré los ojos y recordé. No como cuando recrea, ni como cuando revive, cree y vivi.
Estuve como tantas otras veces al filo, viendo el precipicio de la inconsciencia y saltandolo.
Mi cuerpo seguía ahí, lo sentía respirar (y hasta roncar!), lo movía a voluntad, cambiando de posición al son de las diferentes instancias en las que me encontré.
Vi de nuevo este mundo carbónico, donde tocas, oles, sentís, saboreas y escuchas tanto.
No se por que lo había dejado de frecuentar, es difícil de entender. El miedo de saber todo lo que podemos aprender, la honestidad nos apabulla y atemoriza. Uno se encuentra en su vida, pero vivida desde un paralelo. Inmaterial, inconstante, acasual y acausal (no se si existen esas palabras) pero tanto mas cercano a lo que uno Ve.
El miedo me detuvo, decidí que era suficiente por una noche, considerando tanto tiempo pasado...
En tanto a lo que paso, poco podría decirles. Fue mas de lo posible de expresar temporalmente.
Siempre se dio en mi vida por etapas, cuando las preguntas se acumulan y las respuestas aparecen en formas de humo. Así me encuentro.